Mi impresión es que, aunque técnicamente los expertos mexicanos en esta materia afirman que existen soluciones sin llegar al panel, López Obrador no las va a aceptar. Quedó ciscado con las baratijas que le vendió Seade en agosto de 2018, y no está dispuesto a cambiar de idea. Como me dijo un observador calificado, AMLO escucha a los que no entienden, y no escucha a los que sí entienden.
La T2: un costo más del Felipe Ángeles
Escribí aquí hace unos meses que al costo ya conocido del AIFA —penalidades por cancelar Texcoco, costo de construcción, costo de conectividad, etc.— había que añadirle el subsidio cotidiano a Santa Lucía, mientras operara con muy poco aforo. Doce vuelos diarios no dan para cubrir los gastos de energía, personal, mantenimiento, etc., sobre todo si dichos vuelos reciben un subsidio propio de TUA y de slots. Pues ahora resulta que es necesario agregar un costo adicional al Felipe Ángeles: el de la reparación de la Terminal 2 del Benito Juárez.
¿Qué tan antigringo es el mexicano?
Hay quienes piensan que el enfrentamiento de López Obrador con Estados Unidos sobre el T-MEC encontrará una rápida solución. El pragmatismo presidencial se impondrá sobre su temperamento, su antiyanquismo, su soberanismo. Antes del plazo de 75 días para que se instaure el panel de solución de controversias, se llegará a un acuerdo. Esta tesis descansa en dos pilares: ceder en los hechos ante todo lo que Washington pida, pero declarando simultáneamente que se ganó todo y se conservó la soberanía.
Tres preguntas sobre la guerra comercial con Estados Unidos y Canadá
El hecho es que hoy nos encontramos en un mega brete, donde llevamos todas las de perder en el mediano plazo (al cabo de los 75 días), en el largo plazo, cuando la revisión del T-MEC en 2026, y en el corto plazo. En este último, las señales a los inversionistas de todos los países son demoledoras.
El trenecito de seguridad nacional
De los cuatro proyectos delirantes de la 4T —AIFA, Dos Bocas, Transístmico y Tren Maya— el más descabellado siempre ha sido el último. No sólo no hubo manifestaciones de impacto ambiental, ni proyecto ejecutivo, ni plan de negocios. Ha cambiado la ruta, el esquema y el propósito en múltiples ocasiones. El mejor ejemplo: ya no entrará ni a la ciudad de Campeche, ni a Mérida; a Cancún, sólo cerca del aeropuerto; tampoco entrará a Playa del Carmen, ni a Tulum. La estación de Cancún, la más grande de la ruta, no estará a distancia peatonal ni del aeropuerto, ni de la zona hotelera, y la de Tulum va a competir con el aeropuerto de la misma ciudad, que aparentemente no estaba contemplado al principio.
Las mentiras de López Obrador en Washington
En mis largas horas de ocio y de especulación, he llegado a pensar que AMLO tomó la decisión, desde que se acordó su visita, de evitar cualquier intercambio privado, sustantivo y prolongado con Biden, y de mentir descaradamente sobre lo que dijeron sus interlocutores en Washington. Confió, con razón, que nadie detectaría ni su estrategia, ni sus mentiras.
La visita de AMLO a Washington
Si dejamos a un lado la verborrea absurda de López Obrador sobre la inflación, la gasolina u otros productos refinados, los gasoductos del lado mexicano de la frontera, etcétera, que no revisten la menor pertinencia para Estados Unidos ni en materia económica ni en materia energética, con la pura propuesta migratoria podemos afirmar que la visita tuvo sentido. Pero que tenga sentido no quiere decir que haya estado exenta de dificultades.
Peña Nieto, Del Mazo, la UIF y el Edomex
Veremos en los días y en las semanas que siguen, y sobre todo en la elección del año que entra, si la jugada, cínica y hábil como todas las de la 4T, funciona: si Del Mazo apoya a Alejandra del Moral o a Delfina. Y veremos si, de repente, en unos días o semanas, la UIF y la Fiscalía deciden desistirse de su acusación contra Peña, o simplemente dejar que duerma el sueño de los justos.
En la prensa internacional, un mal fin
No fue un buen fin de semana para la 4T en la prensa internacional. Ciertamente, no les importa mucho. Saben que pudiendo controlar los medios nacionales lo que se diga afuera pesa poco. Ni siquiera a los empresarios, a quienes antes la prensa internacional les preocupaba sobremanera; hoy la descuentan como un costo más de lo que hay que pagar por resignarse ante el régimen y no verse perjudicados por cualquiera de sus amenazas, reales o en potencia.
¡Qué desmadre el aeropuerto!
Todo el mundo estamos furiosos con el Aeropuerto Benito Juárez. Incluso López Obrador lamenta, muy a su manera, el mal funcionamiento del AICM. De allí la pregunta de los 64 000 pasajeros: ¿es plan con maña del gobierno, para presionar a líneas aéreas, usuarios, taxistas, comercios, etc., a trasladarse a Santa Lucía? ¿O más bien se trata de la ya legendaria incompetencia de este gobierno, al que nada le sale bien?