¿Le va a resultar su apuesta a AMLO? No sé. Seguramente él tampoco lo sabe. Pero no es una apuesta absurda y en buena medida se va a resolver el lunes 20 de abril.
Lo peor de la sociedad mexicana
Siempre he pensado que más allá de su éxito político y electoral, López Obrador tiende a apelar a lo peor de la sociedad mexicana. Evoca de manera constante el resentimiento, el pensamiento mágico, el orgullo patriotero balín (“como México no hay dos”), la aversión al riesgo. Pero nunca había llegado a los extremos que hemos visto en los últimos días, a propósito de la crisis del coronavirus.
Viva la deuda externa
La política monetaria sola ya no alcanza. Banxico puede seguir bajando tasas —aunque la caída del tipo de cambio ya no permite un margen muy grande— pero el esfuerzo debe ser ante todo fiscal. Sin una gran inyección fiscal a la economía, las cosas se pueden descarrilar en serio.
Coronavirus y automedicación a la mexicana
Hay por lo menos tres problemas con el coronavirus en México. El primero se refiere a la actitud presente de López Obrador; el segundo, a lo que está por venir; y el tercero radica en la propensión de la sociedad mexicana a automedicarse.
¿2006=2021?
Los funcionarios de la 4T y los partidarios sinceros o menos altruístas de la misma en el seno de los medios y la sociedad civil, podrán intentar machincuepa y media para justificar las definiciones de López Obrador. Inventarán que en México no hay casos de coronavirus porque hay un nuevo sistema de salud; o que no hacen falta pruebas porque estamos en una etapa previa; o que no nos pasa nada, porque ya nos pasó en el 2009; o que todo esto es un gran compló contra la 4T por parte de los “conservadores”.
El basurero del programa de gobierno
En crisis como la que actualmente vivimos del coronavirus, los gobiernos de países afectados —casi todos los del mundo rico, por ahora— colocan en la balanza muchos factores antes de tomar decisiones. Uno de ellos, en los hechos aunque no necesariamente en la retórica, es lo que hacen… los demás. Nadie quiere salirse de la zona de confort del consenso, salvo cuando los hechos claramente lo ameritan —Irán, pareciera que Italia— o cuando las autoridades se ponen histéricas.
Domingo y lunes
La marcha del domingo puede y debe ser multitudinaria, sobre todo en vista de las comparaciones posibles: más o menos gente que tal o cual manifestación en el Zócalo, hace un mes, un año, o medio siglo. Las comparaciones son a la vez simplistas y fáciles, y es muy probable que las mujeres salgan airosas del desafío que se plantearon.
Ante EE. UU. y el Supermartes, la aberración de algunos mexicanos
Ante los resultados preliminares del llamado Supermartes en Estados Unidos, que muestran la transformación de la contienda del partido Demócrata por la presidencia en una carrera entre dos, conviene disipar o rebatir dos ideas muy primitivas, ignorantes o provincianas.
Las encuestas y el mal humor presidencial
Varios comentaristas han detectado un par de desfases en el seno de la opinión pública mexicana frente al gobierno de López Obrador. El primero se refiere a la contradicción entre, por un lado, las percepciones de la gente sobre el presidente y la 4T y, por el otro, los pésimos resultados de gestión, sobre todo en materia económica y de seguridad. El segundo abarca la desconexión entre la aprobación de López Obrador y el disgusto por o rechazo de sus políticas puntuales o posturas específicas desde hace meses.
Por qué no le gustan los movimientos de mujeres a López Obrador
Ante la obvia incomodidad de López Obrador frente a movimientos sociales o demandas políticas que no controla o que no se ajustan a su agenda, muchos buscan descifrar el origen de su malestar. Sorprende la insensibilidad de un político conocido justamente… por su sensibilidad, por lo menos en relación a procesos sociales mexicanos, con todo y sus atavismos.