Seguramente la decisión de la Junta de Gobierno del Banco de México de elevar en un cuarto de punto la tasa de interés de referencia es acertada desde un punto de vista técnico. En sus tuits, uno de los vicegobernadores, Jonathan Heath, explicó varias de las razones por las cuales se procedió de esa manera. La razón principal, algunos dirían que quizás la única, fueron los datos de inflación más recientes, tanto la completa como la subyacente.
Algunas razones adicionales podrían ser la percepción de los mercados de que la Reserva Federal norteamericana elevará sus tasas antes de lo esperado, es decir, durante 2023 y no a finales de ese año o incluso a principios de 2024. Después del anuncio del presidente de la Fed en ese sentido la semana pasada, la tasa del bono de largo plazo de Estados Unidos subió un poco para luego recuperar el nivel que tenía antes.
Quizás también la Junta de Gobierno en México haya pensado o sepa que se estaba empezando a mover un poco el tipo de cambio por distintas razones, la mayoría de ellas externas, pero algunas también de índole interna, y consideró que, antes de correr riesgos en lo que más le importa al presidente de la República, era preferible ser precavidos.

Ilustración: Fabricio Vanden Broeck
En vista de que hay tres miembros de la Junta nombrados por López Obrador y sensibles a sus puntos de vista, uno esperaría que esta decisión, si no fue consultada con él, por lo menos será bien recibida por AMLO. Sin duda su actual secretario de Hacienda o el que viene le explicaron las razones de esta decisión de Banxico, y las comprendió a cabalidad. Pero supongo que también le explicaron que esta decisión en sí misma, y sobre todo si se vuelve tendencia, puede complicarle la vida al gobierno.
En efecto, empezar a subir tasas —por cierto, ya lo hizo el Banco Central de Brasil hace unos días— y adelantarse a lo que suceda en Estados Unidos puede tener un efecto de desaceleración en la recuperación económica. Desde luego, también puede, casi con toda seguridad, repercutir en otras tasas de interés en México: hipotecas, automóviles, tarjetas de crédito, por ejemplo. En algún momento, subir las tasas se puede convertir en un verdadero freno para la economía. No tendría esto nada de extraño ni de malo. Más aún, una de las razones que tuvo la Fed para hacer el anuncio que hizo fue justamente tratar de detener la discusión sobre si la economía de Estados Unidos se está sobrecalentando. La Fed cree que no, pero de todos modos prefirió ser cautelosa.
Subir tasas es el instrumento de política monetaria que tienen los Estados, ya sea para defender un tipo de cambio, ya sea para enfriar una economía, ya sea para detener una espiral inflacionaria. Hacerlo hoy en México era correcto; pero difícilmente se evitarán las consecuencias de esta decisión, sobre todo —insisto— si es que se vuelve tendencia. Y hasta en una de esas resulta que a López Obrador no le gustó tanto la idea y entonces empieza a discutir con el Banco de México a pesar de que, para finales de año, cuatro de los cinco miembros serán suyos.
Jorge G. Castañeda
Secretario de Relaciones Exteriores de México de 2000 a 2003. Profesor de política y estudios sobre América Latina en la Universidad de Nueva York. Entre sus libros: Estados Unidos: en la intimidad y a la distancia y Sólo así: por una agenda ciudadana independiente