Las acusaciones formales contra Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño por un gran jurado de Nueva York a solicitud de la fiscalía federal del Distrito Este de esa ciudad abren un nuevo escenario en la relación de López Obrador con el gobierno de Trump, y en el juicio por la historia del sexenio de Calderón. En ambos casos, se trata de un paso trascendente, preñado de consecuencias imprevisibles.

Ilustración: Patricio Betteo
Según Reforma, las conductas (realizadas a cambio de sobornos) por las cuales fueron imputados los dos excolaboradores de Genaro García Luna son: “no bloquear las exportaciones de drogas del Cártel de Sinaloa a Estados Unidos; entregar al cártel información sobre operaciones policíacas; arrestar a miembros de cárteles rivales y entregar al de Sinaloa información sobre sus enemigos; y colocar a funcionarios corruptos en regiones controladas por el cártel”. En castellano, por tráfico de cocaína.
Cárdenas Palomino llegó al estrellato en el caso Cassez, participando en el montaje, la detención y la tortura de la ciudadana francesa y su novio en 2005. Según The Wall Street Journal, trabajaba como jefe de seguridad del Grupo Azteca de Ricardo Salinas Pliego hasta que solicitó licencia hace unos días. No se sabe si acompañó a su jefe a Washington para cuidarlo mientras asistía a la cena de la Casa Blanca en honor a López Obrador.
Pequeño García era el encargado de inteligencia de la Policía Federal en la época de la segunda fuga del Chapo, en 2015. Fue despedido poco después pero aparentemente es, o era hasta ayer, colaborador de Alfonso Durazo en la secretaría de Seguridad Pública. Según el anuncio del Departamento de Justicia del gobierno de Trump, ambos personajes se encuentran prófugos.
Como es sabido, Salinas Pliego es uno de los empresarios más cercanos a López Obrador; sus servicios de seguridad e inteligencia son admirados y temidos por muchos, debido a su capacidad, versatilidad y amplio margen de acción. No debiera ser difícil para la Fiscalía General ubicar, detener y extraditar a Cárdenas Palomino a Estados Unidos, ahora que el gobierno se halla tan compenetrado de los vericuetos de los tratados de extradición con España, Estados Unidos y Canadá. Expertos extraditores, pues. A menos de que haya menor empeño por proceder contra Cárdenas Palomino y Pequeño García que contra Lozoya, Cesar Duarte y Tomás Zerón. Pequeño García fue, o sigue siendo, asesor del secretario de Seguridad Pública, según varias versiones de prensa no desmentidas por la dependencia, pero tampoco confirmadas por la misma.
Más allá de los problemas de los amigos o colaboradores de López Obrador, el juicio en Nueva York es en el fondo un juicio a la guerra del narco de Calderón. Por ello, es probable que la acumulación de más cargos contra García Luna —con penas mínimas obligatorias más largas— y acusar a sus principales colaboradores responda a un intento por las autoridades norteamericanas para evitar un largo, escandaloso y comprometedor juicio a su antiguo aliado y a sus propios funcionarios. Obvio que el gobierno de López Obrador no va a hacer pública la respuesta de Washington a la nota diplomática sobre Rápidos y Furiosos; obvio que los medios mexicanos no le van a preguntar en la mañanera qué decía la respuesta.
Pero es cada día más evidente que a nadie le conviene un prolongado y costoso proceso a García Luna, Cárdenas Palomino y Pequeño García. Incluso si el Departamento de Justicia hubiera iniciado todo este proceso para enlodar al gobierno de Obama –admirador de García Luna– ya con la posposición de la siguiente audiencia hasta principios de octubre de nada le servirá a Trump electoralmente. En una de ésas, los tres mosqueteros de Calderón se declaran culpables, pasan algunos decenios en la cárcel, y nunca sabremos en qué pruebas descansaban las acusaciones contra ellos. Pero de que algo apestaba en la guerra del narco, ni como ocultarlo.
Jorge G. Castañeda
Secretario de Relaciones Exteriores de México de 2000 a 2003. Profesor de política y estudios sobre América Latina en la Universidad de Nueva York. Entre sus libros: Sólo así: por una agenda ciudadana independiente y Amarres perros. Una autobiografía.
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