¿Cómo caracterizar al enemigo?

Parece que la alianza de tres de los cuatro partidos de oposición o que no apoyan sistemática y constantemente a la 4T se comienza a consolidar para el año entrante. Solo Movimiento Ciudadano, de Dante Delgado, ha decidido ir por su cuenta a las elecciones de 2021. Buena noticia.

Los exgobernadores del PAN han aceptado asociarse con el PRI; en varios estados, habrá candidatos de unidad del PAN, PRI y PRD. Se habla de un intento por lograr candidaturas únicas, de facto o de jure, en hasta 150 distritos (la mitad del total). Sí por México trabaja también en esa dirección, incluyendo sobre todo a posibles candidatos propuestos por la Coparmex. Hasta hay quienes sostienen que el gobernador de Jalisco no concuerda del todo con la postura de Dante, en la medida en que necesita conservar sus diputados locales, y compitiendo en cada distrito estatal con el PAN, que parece que repunta en Jalisco, no lo lograría.

Nada está resuelto todavía, y sin duda hay un poco de fantasía   y de simplismo en todo esto. El PRI tiene una querencia presidencial (con el que sea) y nacionalista-revolucionaria (con López Obrador en particular) y una enorme cola que le pisen. El PAN enfrenta serias resistencias locales contra cualquier alianza con el PRI —ver a Ruffo en Baja California, y el caso de Nuevo León— y el PRD no pinta mucho. Pareciera, sin embargo, que los votantes panistas no se sienten ofendidos si se les pide que voten por un candidato priista, a condición que también sea candidato del PAN y puedan cruzar su emblema en la boleta. En todo caso, eso sugieren las encuestas. Movimiento Ciudadano puede solo excluirse de la alianza, o proponerse torpedearla, fichando a precandidatos derrotados de los demás partidos o de la sociedad civil.

Ilustración: Ricardo Figueroa

Sobre todo, López Obrador puede convencer a muchos cuadros y dirigentes de buena fe que el fantasma del PRIAN existe, y que no les conviene a los partidos potencialmente aliados juntarse en los comicios. Lo ha dicho: celebra la alianza, porque según él, confirma lo que siempre ha dicho. Quiere espantar con el petate del muerto.

En el fondo, la discusión, incluso para Dante, Alfaro y otros de MC, debiera ser otra. Como dirían los viejos marxistas, todo depende de la caracterización del adversario. Es un poco el debate de los VI y VII Congresos de la Internacional Comunista (Komintern). En 1928, Stalin impuso la llamada táctica de clase contra clase, sobre todo para Alemania y Francia, tildando a los partidos socialistas y a la derecha de especies de hermanos gemelos; los primeros eran “social-fascistas”. Con ese diagnóstico, no tenía ningún sentido que los partidos comunistas se unieran a los social-demócratas (que efectivamente habían asesinado a muchos comunistas, sobre todo en Alemania en 1918). Este curso, completamente equivocado, condujo, desde luego, al ascenso de Hitler y el nazismo en 1933. Si PRI y Morena son dos caras de la misma moneda, y no hay un peligro principal, la táctica del VI Congreso hubiera sido correcta. No lo fue, y no lo es.

Después de la debacle y el auge de la extrema derecha también en Francia, Stalin dio un golpe de timón y adoptó la estrategia del Frente Popular: la alianza de todos —socialistas, comunistas, centristas pequeño-burgueses e incluso partes de la burguesía— contra el enemigo principal: el fascismo en general, y el nazismo en particular. De allí surgieron, entre otros, los Frentes Populares en Francia, España, Chile, el equivalente en Cuba, y apoyo del PCM a Cárdenas a partir de 1936. De nuevo, si se cree que Morena y AMLO constituyen el adversario principal, y que llevan al país a la barranca, la única táctica correcta es la alianza de todos.

Esto implica que cada quien haga a un lado por un tiempo sus prioridades ideológicas, políticas e incluso burocráticas. El PAN debe archivar, por un tiempo, su antipriismo más que justificado. El PRI debe olvidar sus querencias, perderle el miedo a Gertz y a Nieto, y hacerse de una espina dorsal, aunque sea un rato. Y Dante Delgado debe entender que ni le va a ir mejor solo, ni le van a corresponder después AMLO o algún sector de Morena.

Todo depende de la caracterización que se haga de la 4T. Si no es para tanto, cada quien para su santo. Si estamos en 1935, no se vale jugar con lumbre. Hay demasiado…  en juego.

 

Jorge G. Castañeda
Secretario de Relaciones Exteriores de México de 2000 a 2003. Profesor de política y estudios sobre América Latina en la Universidad de Nueva York. Entre sus libros: Sólo así: por una agenda ciudadana independiente y Amarres perros. Una autobiografía.


Nota del autor: Mi nuevo libro Estados Unidos: en la intimidad y a la distancia publicado por Debate ya está disponible en Amazon.

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Publicado en: Amarres