Un par de notas publicadas esta semana por The Financial Times en Londres han puesto de relieve las consecuencias de la reacción del gobierno de México ante la crisis del coronavirus. Pero también han contribuido al debate sobre la viabilidad de muchas de las propuestas formuladas por distintos grupos y expertos en las últimas semanas, y que el gobierno ha decidido pasar por alto.
Amarres
¿Revocación de mandato adelantada?
Con su innegable habilidad para cambiar la conversación, López Obrador ha abierto un nuevo frente. Le permitirá restarle atención al coronavirus, al engaño del acuerdo de la OPEP+, a la hecatombe económica y a la desaparición de casi todo su gabinete. Se trata de la revocación de mandato, y de su propuesta de adelantarla para 2021.
Los médicos cubanos en los tiempos del coronavirus
Tres preguntas a López Obrador surgen. En primer lugar, ¿hay escasez de médicos mexicanos, y es necesario el apoyo de los cubanos? Segunda: ¿se aceptará la violación de derechos humanos que implican sus condiciones de trabajo? Y en tercer término, ¿se aceptará la llegada de “miembros del aparato de seguridad cubano que suelen formar parte de esas misiones”?
El nuevo estado de bienestar mexicano
A tres días de que el gobierno de México anuncie —con varias semanas de retraso— su plan de respuesta económica —ya no monetaria, sino fiscal— a la crisis del coronavirus, contamos con varios ejemplos de lo que se está haciendo en el resto del mundo. Ya sé que eso no nos importa, según López Obrador, pero una rápida reseña de las opciones disponibles puede resultar interesante, aunque solo fuera por motivos de curiosidad intelectual.
Una sugerencia inútil
Hay seis mexicanos en vida que se han encontrado en situaciones semejantes a la que vive hoy AMLO. Nadie más ha tenido que enfrentar una grave crisis sanitaria, económica, política o internacional desde la soledad del poder, sin la posibilidad de transferir a alguien más las decisiones, ni de compartir con otros la responsabilidad de lo que se resuelve.
La apuesta de López Obrador
¿Le va a resultar su apuesta a AMLO? No sé. Seguramente él tampoco lo sabe. Pero no es una apuesta absurda y en buena medida se va a resolver el lunes 20 de abril.
Lo peor de la sociedad mexicana
Siempre he pensado que más allá de su éxito político y electoral, López Obrador tiende a apelar a lo peor de la sociedad mexicana. Evoca de manera constante el resentimiento, el pensamiento mágico, el orgullo patriotero balín (“como México no hay dos”), la aversión al riesgo. Pero nunca había llegado a los extremos que hemos visto en los últimos días, a propósito de la crisis del coronavirus.
Viva la deuda externa
La política monetaria sola ya no alcanza. Banxico puede seguir bajando tasas —aunque la caída del tipo de cambio ya no permite un margen muy grande— pero el esfuerzo debe ser ante todo fiscal. Sin una gran inyección fiscal a la economía, las cosas se pueden descarrilar en serio.
Coronavirus y automedicación a la mexicana
Hay por lo menos tres problemas con el coronavirus en México. El primero se refiere a la actitud presente de López Obrador; el segundo, a lo que está por venir; y el tercero radica en la propensión de la sociedad mexicana a automedicarse.
¿2006=2021?
Los funcionarios de la 4T y los partidarios sinceros o menos altruístas de la misma en el seno de los medios y la sociedad civil, podrán intentar machincuepa y media para justificar las definiciones de López Obrador. Inventarán que en México no hay casos de coronavirus porque hay un nuevo sistema de salud; o que no hacen falta pruebas porque estamos en una etapa previa; o que no nos pasa nada, porque ya nos pasó en el 2009; o que todo esto es un gran compló contra la 4T por parte de los “conservadores”.