En estos días el Tribunal Electoral resolverá si aprueba la ponencia del magistrado Felipe Fuentes Barrera que ratifica el acuerdo del INE sobre la sobrerrepresentación. Aunque el tema es arcano y de escaso interés para los ciudadanos en general, reviste una enorme importancia ante las próximas elecciones.
Jorge G. Castañeda
La madre de todas la batallas
Como es lógico y previsible, cualquier gobierno que se aprecia de llevar a cabo una transformación revolucionaria, duradera, y si posible permanente, sabe que debe concentrar esfuerzos en el futuro. El futuro son los niños, es la educación básica, son los libros de texto gratuitos o no, pero obligatorios; en una palabra, es la formación de la mente y de la ideología con la que crecerán esos niños que pronto serán adolescentes, luego jóvenes, luego adultos.
El INE, la OEA y las elecciones de junio
Ya empezaron las campañas. Estamos a dos meses de los comicios más grandes de la historia de México, que se celebrarán en plena pandemia. Por lo tanto, se trata de una coyuntura en la cual la presencia internacional es especialmente útil. Y en vista del deterioro de la imagen del INE, debido a los ataques constantes del gobierno, especialmente necesaria.
La batalla de los Oxxo, el “oro blanco”, las gasolineras “fifí” y otros combates épicos
Con la ofensiva contra “los malos de la pélicula”, es decir, el INE, las empresas “fifí” que producen o compran energía renovables y ahora las gasolineras extranjeras y las multinacionales con inversiones en ductos, almacenamiento e incluso bloques de exploración, el gobierno ubica la elección de una determinada manera. Sí como un referéndum, pero no tanto sobre AMLO.
La confusión nacional sobre la pandemia
Con esta confusión en la información gubernamental, no sorprende que la gente no entienda, y adopte actitudes medio esquizofrénicas ante la pandemia, la vacuna y la gestión del gobierno. Es lógico, en un país donde la lógica no abunda.
La apuesta del INE
En efecto, si la mayoría morenista en el Tribunal tira la decisión del INE, volveremos al pasado. El problema es que hay un fallo del Tribunal al respecto, de 2015, que avala la posición del INE. Entonces, el actual Tribunal no sólo se contradiría a sí mismo si le da palo al INE, sino que colocaría leyes secundarias por encima de una norma constitucional. Las decisiones del Tribunal son inapelables.
El plato de hondureños
Al mismo tiempo, la vigilancia mexicana de la frontera sur, impuesta por Trump desde mayo de 2019, se robustece, llegando hasta el cierre al tránsito no esencial. Los dos gobiernos insisten desde el jueves que no hay quid pro quo o intercambio de favores, sino que de pura casualidad ambas decisiones se tomaron el mismo día: México aprieta a los migrantes en el sur y norte, Estados Unidos nos manda unas 2.5 millones de dosis de AstraZeneca, según la Casa Blanca.
Otra vez los migrantes
Al igual que durante el verano de 2014, y a principios de 2019, a Estados Unidos y a su presidente en turno les ha estallado una “crisis migratoria” en la frontera sur. Utilizo las comillas porque el término es adecuado únicamente porque los medios y los adversarios de Biden han decidido que de eso se trata: los primeros porque llaman más la atención la palabra “crisis” que cualquier otra, los Republicanos y Trump porque les permite pegarle a su verdugo donde más creen que le puede doler.
La LIE, el juez y las embajadas
Se han discutido ampliamente los orígenes y las consecuencias de la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) de López Obrador. La obsesión ideológica del presidente, la sobreoferta indefinida de combustóleo, la revancha contra la reforma energética, son todas explicaciones acertadas de la intención presidencial. La proliferación de amparos, reclamos diplomáticos y demandas internacionales invocando diversos tratados firmados por México figuran entre sus derivaciones previsibles y previstas. Ya empiezan a cumplirse los pronósticos sombríos, y las consiguientes amenazas de Palacio Nacional.
Los movimientos sociales en México hoy: en lo mío va mal, pero en lo demás va bien
El problema reside entonces en la dificultad de sumar las distintas protestas, los diversos descontentos, sobre todo en ausencia de liderazgos claros y potentes. Es cierto que los dirigentes o pensadores de estos movimientos podrían hacerse una pregunta: si en lo mío López Obrador va mal, y las razones de sus yerros son evidentes, ¿por qué iría bien en otros frentes, donde las mismas causas debieran surtir los mismos efectos?