Ya casi todo se ha dicho sobre la marcha del ardor. Me quedo con la gran cantidad de gente que fue por convicción, y con o sin “apoyos” (gran eufemismo mexicano, seguramente un concepto fundacional del humanismo mexicano); con el Zócalo que no pudieron llenar los ya consuetudinariamente ineptos operadores de la 4T; y con la enorme ilegalidad del uso de recursos públicos para financiar la publicidad, el transporte y la alimentación de una parte considerable de los participantes. La carga de la prueba le corresponde a López Obrador: demostrar que alguien más, y no el Estado, sufragó el costo de los casi 2000 vehículos que Reforma contó estacionados en las arterias de la capital.
Jorge G. Castañeda
Postergar el panel del T-Mec: victoria pírrica de la 4T
Conversando con un amigo norteamericano en Nueva York estos días, se me ocurrió una hipótesis relativa a las consultas sobre el T-MEC entre México, Estados Unidos y Canadá, que seguramente quienes conocen mejor el tema ya han considerado. Parte del cambio de equipo en la Secretaría de Economía, y del tiempo que la 4T ganó con ese recurso, deliberado o no
El oso del BID
Ya hasta en la Secretaría de Hacienda se arden cuando les salen mal las cosas, pero obviamente no se preguntan por qué salen mal. El comunicado de ayer de la SHCP sobre la derrota aplastante de su candidato a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo es casi igual a la reacción de López Obrador ante la marcha del 13 de noviembre: ardidos, resentidos, vengativos. Es un comunicado indigno del titular de la Secretaría y de la institución misma. Claro que hay más de lo mismo en el BID: de eso se trata; a saber, mantener la continuidad y la institucionalidad de un organismo que se ha caracterizado en buena medida por eso, desde su creación desde hace más de medio siglo. En lo que debieran fijarse los de SHCP y SRE es por qué todo salió tan mal.
Cuatro años sin convencer al Peje
Se podría decir que el presidente mexicano nos advirtió desde el primer día de su mandato que no pensaba viajar, en todo caso, mientras no resolviera los problemas internos de México. Obviamente no los ha resuelto, ni los va a resolver. Por lo tanto, podemos suponer que no asistirá a ninguna de estas cumbres salvo si se llevan a cabo en México, como la de la Alianza del Pacífico a fin de mes.
La marcha y el PRI
El PRI estuvo en la marcha. No todo el PRI, no todos sus diputados, senadores y gobernadores, pero muchos de sus dirigentes. Portaron letreros o pancartas, corearon consignas, se codearon con cientos de miles de manifestantes en toda la República. En una palabra, se comprometieron a rechazar la reforma electoral de López Obrador, que destruiría al INE, y a defender a este último, por lo menos por ahora.
¡Viva la integración latinoamericana! (pero no en el BID)
Es como un mantra del latinoamericanismo: la integración regional es a la vez una meta inalcanzable y altamente deseable. Nunca he entendido exactamente qué significa, ni por qué contiene un valor positivo intrínseco. Pero no hay discurso de mandatario de América Latina que no la mencione por lo menos en una ocasión.
Mejor el Edomex que el INE
Las intenciones oficiales no consisten en aportar correcciones a lo que se erigió entre 1996 y 2013. Tampoco se dirigen hacia un cambio de sistema para brindarle mayor equilibrio, o mayor gobernabilidad, a un país que necesita reformas de fondo, y que no ha podido alcanzarlas a pesar de un cuarto de siglo de democracia representativa. El propósito del amado líder reside en debilitar a una institución electoral vigente para imposibilitar cualquier reversión de sus ocurrencias.
Para Estados Unidos, la estabilidad ante todo
La tentación china siempre ha estado presente para López Obrador. La ha resistido hasta ahora. Seguramente nadie le ha informado del caveat inviolable de la relación entre México y Estados Unidos, y que nunca ha sido traspasado. Es posible que el ejemplo de Nuctech sea simplemente un descuido más de un gobierno descuidado al extremo. O, tal vez, que en el otoño de su mandato, López Obrador esté jugando con fuego.
El verdadero blindaje de irreversibilidad
López quiere blindar la elección de 2024, seguramente, pero sobre todo desea imprimirle un sello de irreversibilidad a su llamada transformación. Que no es mucha, desde luego, pero que en su mente resulta trascendental. Por lo tanto, va moviendo fichas que en su cabeza impiden la cancelación de sus delirios, desde sus obras faraónicas hasta sus programas sociales desbocados, pasando por la anulación de todos los contrapesos existentes dentro en la institucionalidad mexicana.
Otra vez: The New York Times
Faltaba una narración completa, con fuentes robustas, incluyendo entrevistas con el propio Alejandro Encinas, para presentar una visión coherente y creíble de este desaguisado de la 4T (uno más). Para eso está la prensa extranjera, no sujeta a las presiones, a la escasez de recursos financieros y humanos, al miedo y a la impericia propios de la nacional. De nuevo, es The New York Times quien nos informa del tiradero de la Comisión de la Verdad y de sus conclusiones. López Obrador podrá alegar que el diario neoyorquino no defiende a los pobres del mundo (¿por qué lo haría?), y Encinas podrá sorprenderse de ver impresas sus declaraciones, pero si no fuera por los periodistas del Times, no nos enteraríamos del desastre de la investigación morenista de Ayotzinapa.